Dr. Jorge León: De vuelta a la consulta

Desde que dejó la jefatura del Departamento de Cirugía de Clínica Alemana está dedicado de lleno a sus pacientes: “Esto me tiene tan ocupado como antes”, señala.

Dr. Jorge León

Multifacético y, como tal, siempre ocupado. Es una impresión en dos palabras del Dr. Jorge León, médico cirujano de Clínica Alemana y ex jefe del Departamento de Cirugía. Dos palabras complementarias, porque su capacidad de hacer muchas cosas a la vez no le da tregua a gran parte de  las 24 horas del día.

Encabezó Cirugía por más de ocho años, desde octubre de 2002 a marzo de 2011. Cuando le ofrecieron el puesto fue una total sorpresa para él: “Yo no tenía mucha historia en Clínica Alemana y, aunque parezca falsa humildad, sentía que no tenía los méritos suficientes. Así lo viví en ese momento. Asumí el cargo por el cariño a la clínica y porque sentí un amplio respaldo en las personas que me lo propusieron, que se mantiene hasta el día de hoy”, recuerda.

Dedicación al 100 por ciento

El Dr. León se tituló en la Universidad De Chile y se especializó en el Hospital Borja Arriarán, donde trabajó hasta el año 2000. Posteriormente fue cirujano del Hospital de la Fuerza Aérea de Chile en el Servicio de Cirugía y Urgencia. Entonces realizaba reemplazos en la Urgencia de Clínica Alemana. Hasta que le hicieron el ofrecimiento. “Yo trabajaba en la Universidad de Los Andes como jefe de Postítulo. Durante el año 2002 hice un curso de Administración en el Programa de Desarrollo Ejecutivo de la universidad, lo que fue un gran acierto para entender el idioma administrativo que los médicos creemos saber y no es así. En octubre asumí la jefatura del Departamento de Cirugía y me concentré un cien por ciento en Clínica Alemana hasta la fecha”, sostiene.

Fueron ocho años en el cargo. Se retiró satisfecho de la labor realizada, aunque -señala- deben ser otros los que evalúen si se cumplieron las metas. “A pesar de que fue un trabajo con mucha dedicación de tiempo, que se roba a otras obligaciones, tengo la sensación de haber cumplido con lo que pienso había que hacer en ese periodo”. Y enumera algunos logros: “Avanzar en el desarrollo organizacional del Departamento; que los servicios y unidades se proyectaran al futuro con una organización en que primara el bien común sobre el personal, dándonos cuenta del cambio que han tenido las organizaciones de salud en nuestro país y que la medicina está centrada en el paciente”.

Recuerda el día que ordenaba su oficina para dejar el cargo: “Me di cuenta de la cantidad de cosas que fui capaz de aprender y de tantas otras que se pudieron realizar. No creo ser la persona que pueda describir el papel cumplido, pues como toda actividad hecha por humanos una parte dirá que fue adecuado y otra que no. Lo importante, creo yo, es haber aportado con un grano de arena a esta tremenda institución. Cargos como éstos en una institución como la nuestra uno los deja, se cumplen etapas, que en mi caso fue más larga de lo que yo pensé. Las instituciones, para que sean ágiles, deben considerar períodos acotados de tiempo en cargos con este grado de responsabilidad”.

Todo terreno

Al trabajo administrativo que requería su función, debió sumar los bemoles de su especialidad, una de las que tiene más imprevistos. Sin embargo, el Dr. León dejaba un espacio a los deportes: “Siempre me he hecho el tiempo para realizar alguna actividad física. Troto dos a tres veces por semana; practico tenis sábado y domingo, y golf cuando logro ir a la playa algunos fines de semana”, cuenta. Ha incursionado además en el montañismo y ya logró subir los 5.500 metros de altura del cerro El Plomo. La pesca con mosca también lo apasiona y ahora quiere retomarla: “Es un deporte muy relajante”, comenta.

La lectura es otro de sus hobbies: “Siempre estoy leyendo uno o dos libros al mismo tiempo. Me gustan las biografías de personajes importantes”.

Sus pacientes: principales beneficiados

En sus nuevas obligaciones como médico cirujano, el tiempo le sigue siendo esquivo. Luego de abandonar la jefatura sus jornadas laborales se han hecho más extensas, ya que recuperó el contacto con los pacientes que tuvo que dejar un poco de lado por otras funciones. “Actualmente estoy dedicado fundamentalmente a la actividad clínica con mis pacientes, destinando tiempo a conversar con ellos y a ver el lado más humano de la persona que viene por una enfermedad. Esto me tiene tan ocupado como antes”. Desde el punto de vista del horario, nada ha cambiado: “Si le preguntan a mi familia, diría que es igual que antes o incluso peor. Cambia la rutina en el sentido de que lo primero que hago es ver a los enfermos que están hospitalizados. Llego temprano en las mañanas como siempre, ordeno el día en la oficina y tengo consulta prácticamente todos los días. La actividad en pabellones me quita bastante tiempo, además de aquellas relacionadas con la medicina”, concluye este facultativo para quien la cirugía siempre está en el primer plano.